Todo sobre la legítima (y un poco sobre la mejora)

Todo sobre la legítima (y un poco sobre la mejora)

La legítima, pese a lo que uno pudiera pensar, es una de las partes en las que se divide la herencia. Nada que ver con la legítima de uno… su señora.

Dice nuestro Código Civil que el “caudal hereditario” se divide en tres tercios. La Legítima, la mejora y la libre disposición. Estamos hablando para los casos en los que se ha otorgado testamento en tiempo y forma, no de los casos de sucesión ab intestao, de los que ya hemos hablado en otro lugar.

La legítima es ese primer tercio de la herencia que la ley reserva para los denominados como herederos forzosos, aquellos que en nuestro país ven protegidos sus derechos hereditarios por su especial cercanía al causante (el que causa le herencia, en otras palabras, el que se muere).

Acostumbrados a la influencia del cine americano, donde la libre disposición goza de un estatus privilegiado, muchas veces olvidamos que en España los herederos forzosos ni siquiera pueden ser desheredados salvo motivos graves, justificados y perfectamente tasados. Es difícil explicarle a un cliente que uno de sus hijos, que se ha lavado completamente las manos con él, sigue teniendo derecho a su herencia porque “no ha atentado contra su vida” (o maltratado, o negado alimentos).

El alcance de la legítima depende de las personas que estén implicadas en la herencia. Una vez repartida la legítima, la mejora incrementa, ahora sí a discreción del testador, la cuantía de uno o varios de los herederos forzosos, pero no de personas ajenas. Por último, el tercio de libre disposición se asigna a quién se desee

En principio, el tercio se asignará a partes iguales entre los hijos del causante, en caso de no existir, entre los descendientes (primero nietos, luego bisniestos). Los nietos pueden heredar la parte de su padre fallecido (el hijo del causante) a partes iguales.

Se explica mejor con un ejemplo:

A fallece en 2014. En el momento de la muerte viven todavía sus hijos B y C, pero no F, que falleció en 2010. F tuvo dos hijos que todavía viven f1 y f2.

Dicho lo anterior, B y C recibirán un tercio de la legítima (un noveno de la herencia total) y f1 y f2 se repartirán, a medias, el tercio de su padre fallecido. Es más fácil con nombres reales, pero prefiero no herir sensibilidades ahora que hablamos de muerte.

Si quieres más y mejores ejemplos sobre cómo repartir la legítima, puedes consultar el blog de Tudela y Miró, especialistas en Herencias y Derecho de Sucesiones.

En caso de no existir descendientes, son herederos forzosos los ascendientes, primando el más cercano (el padre) sobre el más lejano (el abuelo). En todos los casos, se reserva el usufructo al cónyuge víudo, que dependiendo de la casúistica, recibirá entre un tercio y la mitad del total de la herencia.

Para terminar, unas palabras sobre la mejora. Grosso modo consiste en repartir el segundo tercio entre los que se han beneficiado del primero. (En nuestro ejemplo, B se puede llevar el tercio entero, se lo pueden llevar B y C o se lo pueden llevar todos a partes iguales incorporando también a f1 y a f2).

Con todo, hay una casuística de excepciones y de reglas de cálculo que hacen muy recomendable consultar a un abogado especialista en derecho de sucesiones. Si no conoces ninguno, nosotros te lo podemos recomendar si nos consultas en la sección de contacto.

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