Indemnización por retraso aereo: ¿Cómo contar los tiempos?

Indemnización por retraso aereo: ¿Cómo contar los tiempos?

Si bien existen directivas que establecen de forma objetiva cuál es la cantidad que debe percibir un viajero que sufre un retraso injustificado en su vuelo, dependiendo de la distancia recorrida y del retraso acumulado, hoy vamos a conocer una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que establece en que momento se computa la llegada, es decir, cuando paramos el reloj que cuenta el tiempo de retraso.

En concreto, un vuelo de Salzburgo a Bonn salía con 3:10 de retraso, aunque recupera unos minutos en el vuelo y toca tierra con 2:58 minutos, aunque estaciona y abre las puertas un poco más tarde, con 3:03 horas de retraso.

Las directivas mencionadas obligan a la compañía a una indemnización de 250 euros, si bien sólo a partir de las tres horas de retraso. La polémica están servida y sobre ella entra la resolución del TJUE

Concluye el TJUE que:

durante el vuelo, los pasajeros permanecen confinados en un espacio cerrado, bajo las instrucciones y el control del transportista aéreo, donde, por razones técnicas y de seguridad, sus posibilidades de comunicación con el mundo exterior se encuentran considerablemente limitadas. En tales circunstancias, los pasajeros se ven en la imposibilidad de gestionar sus asuntos personales, familiares, sociales o profesionales. Si bien tales inconvenientes deben considerarse inevitables siempre que el vuelo no exceda de la duración prevista, no ocurre lo mismo en caso de retraso, habida cuenta, en particular, de que los pasajeros no pueden utilizar ese «tiempo perdido» para alcanzar los objetivos que los motivaron a elegir precisamente ese vuelo. Por lo tanto, el concepto de «hora de llegada efectiva» debe entenderse en el sentido de que corresponde al momento en que se pone fin a la citada situación de inconveniencia.

La situación de los pasajeros de un vuelo no cambia sustancialmente cuando las ruedas del avión tocan la pista de aterrizaje ni cuando el avión alcanza su posición de estacionamiento, pues los pasajeros siguen estando sujetos a varias limitaciones confinados dentro del espacio cerrado en el que se encuentran. En principio, los pasajeros sólo pueden reanudar sus actividades habituales en el momento en que se les permite abandonar el aparato, y en el que a tales efectos se ordena abrir las puertas del avión.

Sabemos, por tanto, que la hora de llegada corresponde al momento en que se abre, por lo menos, la primera puerta del avión.

 

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