Enviar spam "legal" por email

Enviar spam “legal” por email

El término Spam tiene su connotación negativa y muchos prefieren hablar de marketing o de campaña de mailing. En todo caso, la línea divisoria es muy delgada y mandar correos electrónicos en masa, sin llamar la atención de la Agencia de Protección de Datos y ganarte una buena sanción, no es una tarea sencilla. Si vas a iniciar una campaña de mailing hay que ser muy escrupuloso y cumplir al dedillo la LOPD y la LSSICE. Ahora bien, si tenemos paciencia y cuidado, todavía hay unas cuantas técnicas que podemos aplicar para comunicar nuestras ofertas a los clientes potenciales.

En primer lugar, es fundamental distinguir el origen de las direcciones. No podemos usar cualquier email que encontremos por ahí, sino que las direcciones tienen que ser entregadas de forma voluntaria por el receptor. Podemos enviar correos comerciales a clientes que previamente hayan contratado con nosotros o a destinatarios que nos hayan autorizado de forma expresa a escribirles con nuestras ofertas.

A parte de estos supuestos, por mucho que nos lleguen todos los días cientos de correos de spam a nuestra propia bandeja de entrada, tenemos prohibido dirigirnos al email de nadie y nos enfrentamos a sanciones de hasta 30.000 euros si incumplimos la norma.

Nuestra estrategia es clara, confeccionaremos nuestra propia base de datos respetando siempre la ley y olvidándonos para siempre de estrategias oscuras.

En segundo lugar, la LSSICE exige que el propio mensaje identifique claramente que se trata de un mail publicitario. Por tanto, al menos la palabra “publi” debe ir contenida en el comienzo del mensaje. Al hablar del comienzo del mensaje no nos estamos refiriendo al propio título o asunto, pero sí al primer párrafo del mismo. La creatividad consiste en hacer que pase lo más desapercibido posible. ¿Ejemplos? Color, tamaño, tipo de letra, alineación…

En tercer lugar, es necesario una identificación que no deje lugar a confusión sobre quién está realizando el envío. Denominación social, nombre y apellidos y, preferiblemente, CIF o NIF.

Por último, hay que ofrecer la cancelación de la suscripción al final del cuerpo del mensaje. Esto también es obligatorio y otorga al destinatario la posibilidad de revocar su consentimiento si no quiere seguir recibiendo ofertas comerciales.

Ya tienes las bases legales, ahora sólo te falta una buena campaña de marketing y puedes comenzar con el buzoneo online.

 

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